• Fernando Mosquera

Los recuerdos positivos y Dios.

Boecio, escritor romano del siglo quinto, durante su cautiverio buscaba el consuelo en la Filosofía. Suya es la obra "De consolatione Philosophie". Recuerdos del pasado sobre momentos privilegiados, también pueden proporcionarnos cierto consuelo, porque nos afianzan en la propia existencia.


Pero lo que da más consistencia a nuestra persona es la comunicación. Soy fiel a aquel adagio antiguo: "Sólo existe lo que se comunica". El simple hecho de escribir recuerdos positivos , me consuela, y me da la ocasión de compartir con otros cierta luz, en este abigarrado mosaico de desalientos que nos presenta diariamente la actualidad.



Me doy cuenta que todos aquellos momentos privilegiados están asociados a melodías que ciertamente nos ayudan a evocar esa realidad que se resiste a morir. Cerremos los ojos, y pidamos al Señor que nos deje experimentar esa realidad a través de la música:


En esos recuerdos positivos, nuestro corazón se aquieta y empieza a morar la paz.Todos esos pensamientos que nos causaban inquietud y agitación del alma, desaparecen. Además, en esa quietud, empieza a brotar un manantial de alabanza y gratitud a Dios por concedernos todos esos momentos vividos.


En esta experiencia de re-encuentro con nuestra memoria, podemos soñar, podemos pedir a Dios, porque Él va a contestar nuestra oración a su tiempo.


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