• Agustin Manuel Cobos Cabezon

Haznos santos Señor.

RENOVACIÓN CARISMÁTICA PALMA. Son tiempos difíciles los que vivimos, pero no es el momento de tener miedo, de dudar del Amor de Dios. Es tiempo de gracia, de esperanza, de resurgir, de renacer… es el tiempo justo para que salgan nuevos santos y con su vida cambien el mundo, el rumbo de la historia. Porque si que todo está en manos de Dios, pero Él nos da pinceles para que podamos pintar todo de colores. Porque si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El distintivo de todo verdadero cristiano es el amor, el servicio al prójimo sin esperar nada a cambio.


¡Ven Espíritu Santo, ven! ¡Ven dador de Vida y riega nuestros corazones secos con tu Amor, empapa la tierra con tu Luz! ¡Ven Espíritu Santo! ¡Señor, conoces las veces que te fallo, sabes de mi debilidad, necesito de Ti a cada instante, necesito que soples para poder navegar en el mar de la vida! ¡Ven Espíritu Santo y dame fe, no mucha, sólo una pequeña como un grano de mostaza, que pueda mover las rocas de la omisión, de la apatía, del frío de mi corazón, de la indiferencia! ¡Enciéndeme en tu fuego Sagrado, para que ardiendo intensamente irradie tu poderosa luz y amor a todos cuantos a mí se acerquen! ¡Oh Espíritu Santo, dulce consolador del alma, dame esta gracia, poder ser santo en estos tiempos que me ha tocado vivir, para que en la prueba, en la persecución, ante las calumnias, ante la traición, responda siempre con amor! ¡Señor a Ti confío mi alma! ¡Divino Paráclito, mira que en ti espero, Tú, mi Dios, no me abandones, no apartes de mí tus ojos, escucha, Señor, estos, mis clamores! ¡Dame la virtud de obedecer y ser dócil siempre a tus inspiraciones! ¡Fuerza de lo alto, eres mi anhelo, ven a mi alma y sostenme, que caer no quiero, pues sin tu ayuda nada puedo, dame el don de la alabanza, de la oración sincera que nace de mi corazón enamorado! ¡Danos fuerza en el camino, para resistir nuestros desiertos, para asistir al sediento y al pobre en su necesidad! ¡Dame Señor tu agua santa que purifica y lava mi vida que tantas veces te falla y me priva de alegría el alma, e infúndeme con tu gracia, aquellos dulces y benditos dones que hacen de los corazones, jardín de delicias donde descansas! ¡Espíritu Santo, a Ti acudo confiado, fuente de gracias, para que me asistas hasta volverme santo! ¡¡¡Amén!!!





0 views

© 2019 by Jesús Vive-Ministerio de Telecomunicaciones.Todos los Derechos Reservados.